Historia de la empresa:
Arroz con Leche nace con un sueño… Nace por amor, admiración y orgullo de nuestro arte textil mexicano. Nace por nuestro compromiso con México y por las ganas de contribuir en el desarrollo de nuestra gente. Nace con las ganas de compartir la riqueza cultural del bordado: trabajo hermoso, laborioso y dedicado con la que trabajan las artesanas y que además les proporciona seguridad, e identidad. Nace con la pasión de creer que colaborando y participando activamente, podemos hacer un mundo mejor.
Así, en septiembre del 2002, con estas ideas en la mente y en el corazón, empezamos a dirigirlas hacia un producto. Nos dimos cuenta, por la experiencia de ser mamás, que no existía ropa para niños bonita, con buena calidad y bien confeccionada en México, aún más, que no había ropa de niños con la identidad de nuestro país. Los bordados y textiles artesanales se adaptan muy bien al mundo de los niños ya que las artesanas desde hace cientos de años han bordado en sus prendas lo que las rodea en la naturaleza. Ellas, a través de sus bordados, narran historias del cosmos. Creímos que esta inocencia y colorido era totalmente compatible con la ropa de niños y empezamos a elaborar nuestros primeras pruebas.
El primer obstáculo y, el más grande que hemos experimentado al lo largo de estos años, fue el establecer una relación de confianza y compromiso con las artesanas. Fue difícil para ellas hacer las cosas de una forma distinta. Por un lado, los hilos y telas eran de mejor calidad, pero suponía un cambio y mayor trabajo en algunos casos. Por el otro, les representó un cambio de mentalidad y les tomó tiempo creer en nosotras, respetar los tiempos de entrega y tener el cuidado necesario con las prendas. Poco a poco, se fueron dando cuenta que el trabajo les permitía contribuir económicamente a sus familias y esto les daba seguridad y bienestar personal.
Empezamos entonces a desarrollar nuestros primeros diseños. Eran sólo dos modelos de niña y dos de niño extremadamente sencillos y sólo usábamos lino para deshilar en le Estado de México con un grupo de artesanas que conseguimos tocando de puerta en puerta. Hicimos nuestro primer experimento en un bazar mediante pedidos. Las clientas escogían el color del lino y el color del bordado guiándose de las cuatro muestras. Nos fue mejor de lo que creíamos y les gustó mucho el concepto. Reconocían que era hecho en México a mano y les daba gusto ver productos mexicanos de buena calidad, pero sobre todo, originales y que apoyaban a artesanas desde sus comunidades. Nosotras mismas cortamos con tijeras este primer pedido en el comedor de nuestras casas con una dificultad terrible. Luego nos enteramos que existían los cortadores que tenían máquinas para hacer este trabajo.
Fuimos creciendo poco a poco contratando a nuestros primeros empleados: el cortador y la muestrista. Fuimos viajando y conociendo nuevos grupos de artesanas de Chiapas y Oaxaca y ampliando nuestro muestrario. Abrimos un showroom en julio de 2004 donde nosotras trabajábamos y las clientas llegaban y compraban la ropa. Así nos fuimos dando a conocer poco a poco. En mayo del 2006, abrimos nuestra primera tienda en Polanco con el concepto de una tienda mexicana, colorida, que te diera la sensación de entrar a un rincón mágico en un pueblito escondido. En Polanco nos dimos a conocer aún más ampliando nuestra base de clientes no sólo de mexicanos, sino extranjeros a los que les fascinaba la ropa y el concepto total de la marca. En noviembre del 2008 abrimos nuestra segunda tienda en Las Lomas de Chapultepec y en diciembre del 2009, en el sur de la Ciudad de México. Hemos ampliado nuestros grupos artesanales a 13 estados de la República trabajando con aproximadamente trecientas mujeres.
Ha habido muchos cambio a lo largo de estos años, hemos crecido y evolucionado en la manera de hacer las cosas, pero uno de los cambios más importantes que se ha logrado, es que el proceso creativo del diseño de las prendas sea en colaboración con las artesanas desde sus comunidades. Ellas ahora intervienen y proponen colores y formas nuevas desde su cosmovisión de la vida. Esto se ha visto reflejado claramente en la ropa, creando prendas únicas y auténticas. Queda mucho por recorrer, pero con esta nueva forma de trabajar, el producto es inagotable y el proceso nunca permanecerá estático. Podremos ser testigos con el tiempo, de la visión y el sentir de las artesanas que nos mostrarán a través de la ropa.
Actualmente Arroz con Leche es una empresa cuyo objetivo último es la vida de las mujeres indígenas. Nos gusta pensar que es un proyecto y no una empresa, debido a que Arroz con Leche financia una fundación y explora nuevos proyectos que buscan impactar a más mujeres, además de que esta en una constante búsqueda por mejorar dicho impacto. Esto nos separa de la mayoría de las empresas, ya que ciertos proyectos que serían rentables se postergan o rechazan debido a que no respetan el crecimiento natural de los grupos de trabajo en las comunidades o a que consideran la artesanía como una maquila. Tener a las mujeres como eje central del proyecto nos alienta a ser transparentes ante nuestros clientes, con la ilusión de que ellos conozcan el impacto de comprar una prenda de Arroz con Leche.
Combinar la estructura de una asociación civil con la de una entidad con fines de lucro nos parece muy acertado, ya que estas mujeres sufren de una marginación que los mecanismos de mercado no cubren, de ahí la necesidad de la fundación; sin embargo, es importante crear un proyecto autosustentable para asegurar su trascendencia, creemos que esto se logra bien a través de la SA. de CV.
